Sin embargo sus esquemas se vinieron abajo cuando vieron las ingentes cantidades de grasa que los esquimales consumían y las cardiopatías no era algo común entre su población.
Descubrieron que el secreto estaba en el tipo de grasa que consumían, era diferente, prácticamente toda era de peces de agua fría y profundidad media, ahí empezó la historia de los ácidos grasos omega tres. Esta es una cronología de dichos lípidos.
Ese fue su primer beneficio conocido, los efectos sobre la salud cardiaca, le siguieron los efectos sobre el espesor de la sangre. Yo trabajé muchos años muy de cerca con ellos a nivel de perros. Las compañías de alimentos para mascotas, sobre todo Eukanunba, se dieron cuenta de los efectos benéficos en el pelaje de los cánidos. Hasta la fecha los siguen usando, y no únicamente ellos, las demás compañías los utilizan para efectos no sólo a nivel de piel, sino también para articulaciones y demás.
Sabemos que la ciencia y la investigación significan mucho dinero, lo saben las grandes potencias que evitan descuidar el presupuesto en investigación y desarrollo, el famoso R&D (research and development por sus siglas en inglés).
Hoy en día podemos ver cientos o miles de productos enriquecidos con omega tres, la gran mayoría se suben al carrito de la moda sin hacer investigación seria, es comprensible. Incluso hay dulces enriquecidos con omega tres, vaya usted a saber si las cantidades son las adecuadas ¿durante cuánto tiempo hay que consumirlos? etcétera...
Hay un estudio sobre los ácidos grasos omega tres muy bueno para quien le interese ahondar en el tema: “Los estudios científicos demuestran los grandes beneficios de los ácidos grasos omega-3, para la prevención y tratamiento complementario de problemas cardiovasculares, inflamaciones intestinales y articulares, alergias, cáncer, diabetes, trastornos mentales y emocionales”. Ver artículo.
Incluso se ha visto la importancia de las grasas animales y en específico de los omega 3 sobre el desarrollo de la retina y el cerebro en los primeros años de vida de los mamíferos, incluidos los seres humanos.
He llegado a ver escandalizado que una doctora, fruto de su ignorancia en nutrición y cegada por la vanidad, daba a su hija leche descremada, según ella para que no engordara. Lo único que lograba era privar a la niña de nutrientes g...
Escrito por Carlos Gutiérrez
Haga click aquí para leer más artículos de Onsalus