Escrito por Reyna Arenas hace 6 meses
Se sabe de defectos genéticos en el par cromosómico 9 de muchas personas que predisponen a este tipo de enfermedades. Y en España esta manifestación genética es aún muy baja, aunque en los últimos años ha ido en aumento.
Para la gente de a pie, saber que hay genes que predisponen a cierto tipo de enfermedades no cuantifica la certeza del riesgo de llegar a sufrirlas; incluso existen estudios recientes que concluyen que a pesar de poseer el gen específico de riesgo cardiaco no hay garantía de poder determinar si las posibilidades de sufrir un ataque al corazón son altas o bajas, sin importar raza, código genético o situación geográfica. Quizá el mejor ejemplo lo tenemos en la dieta.
La dieta mediterránea ha dado la vuelta al mundo y ha demostrado ser una de las más saludables, científicamente comprobado. Por cierto, diferentes estudios científicos bien sustentados han informado con números y resultados estadísticos que los españoles mediterráneos son unos de los más longevos y sanos del país, y todo gracias a su dieta basada en aceite de oliva, nueces frutos secos y demás ingredientes por todos conocidos.
A pesar de lo anterior, el índice de dolencias cardíacas entre los españoles ha ido en aumento en las últimas tres décadas, y esto no tiene ninguna relación con una mutación genética sino con los cambios en estilo de vida.
Los genes sólo determinan lo que uno puede llegar a ser, pero son nuestras acciones en la vida las que influyen la manera en la que nuestro código genético se manifestará.
Una dieta equilibrada, mesura en el consumo de bebidas alcohólicas, dejar el tabaco y siguiendo el consejo de nuestro médico, llevar a cabo un programa de ejercicio moderado y adecuado a nuestra edad y condición física nos mantendrá a la cabeza de los buenos corazones.
Reyna Arenas
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