De hecho, hace unos años ya que pude comprobar que, por ejemplo, en Andalucía, este método ya funcionaba con regularidad, sin demasiados problemas. Esto no ha dejado de ser una ventaja, en el sentido de permitir a las personas nacidas en otras comunidades, y que van de vacaciones a sus lugares de origen, estar familiarizados con la dinámica a implantar ahora en Catalunya.
El proyecto es ambicioso. En las diversas reuniones a las que he acudido para informarme he podido constatar el enorme esfuerzo, tanto en recursos humanos como económico, que ha supuesto poner en marcha algo así.
¿Las ventajas? Comodidad para el paciente que ha de tomar medicación crónica y ha de acudir a su ambulatorio a recoger el “carro” de recetas; y para el personal sanitario y administrativo de los centros de salud, que podrán destinar esfuerzo y tiempo a otras actividades “dejadas de la mano de Dios…”
¿Inconvenientes? Como en todo proceso que empieza, los principales inconvenientes serán, tanto la reticencia de los reacios a los cambios (siempre cuesta), como las dificultades a la hora de asimilar los mismos. Paciencia. No queda otra.
¿Vale la pena? Los compañeros andaluces a los que he preguntado dicen que sí. Y mis tíos y demás familia, que viven allí desde hace unos años, se muestran encantados. Pero costó implantar el proceso en aquella comunidad… Y en las demás, qué duda cabe.
Para más información hemos preparado un blog con preguntas que nos realizan los pacientes y compañeros del centro sanitario, y que hemos intentado ir respondiendo de la manera más sencilla, para que el cambio no suponga un trauma. El enlace es el siguiente: receta electrónica.
Por : Dr. Francisco Marín (Atención primaria)
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