Entonces, ¿por qué hay tantos problemas relacionados con el sueño infantil? El quid radica en que el pequeño sabe dormirse solo, pero no estar solo.
Y, además, influyen otros factores: la edad, el temperamento, si le duele algo, si tiene frío o calor, si lo hemos acostumbrado a rutinas inadecuadas.
A continuación os contamos cómo solucionar las dificultades de sueño más habituales en los niños.
Quiere comer de madrugada
Laura, de 3 meses, se despierta como un reloj todas las noches a las 2 y a las 5 de la madrugada. ¡Está hambrienta!
Durante su vida intrauterina, el bebé recibe alimento continuamente. Al nacer tiene que aprender a comer con intervalos.
Por primera vez sentirá hambre, una sensación desoladora y desconcertante, muy desagradable para él. Al principio pedirá las tomas con mucha frecuencia, cada 2 o 3 horas, pero poco a poco el tiempo entre ellas se irá alargando.
Si tu hijo se despierta por hambre a horas intempestivas de la noche, retrasa su última toma del día todo lo posible.
Prueba a dársela un poco antes de acostarte tú, por ejemplo, a las 11. Es probable que así aguante hasta las 4 o las 5 de la mañana y que luego ya no se despierte hasta las 10. Aunque no es seguro.
El motivo es que la capacidad para dormir de un tirón depende más de la madurez cerebral del bebé que de la sensación de saciedad.
Hay pequeños que con 7 semanas ya duermen desde las 11 de la noche hasta las 6 de la mañana y otros que con 12 meses todavía piden una pequeña toma por la noche.
En su primer medio año de vida, muchos niños se despiertan buscando el calor y la intimidad de los padres, además del alimento.
Tenlo en cuenta, sé muy comprensiva con tu pequeño y cuando te despierte de madrugada, consuélate pensando que al año de edad muchos bebés duermen ¡12 horas seguidas por la noche!, además de dos o tres siestas cortitas durante el día.
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