Escrito por Alicia González García hace alrededor de 1 mes
Los participantes en este estudio, publicado en la edición digital de la revista, (PNAS), crearon a través de manipulación genética ratones carentes del gen Sox21.
El resultado es que estos roedores perdían totalmente su pelo a los pocos días de nacer, comenzando por la cabeza, continuando por el lomo y finalizando por la cola. A los pocos días, volvía a aparecer sobre su piel una leve pelusilla que en pocos días desaparecía de nuevo.
Los ratones modificados genéticamente tienen mayores glándulas sebáceas, con el consiguiente aumento de aceite alrededor del folículo piloso y la capa de células de la piel más gruesa durante el tiempo de pérdida de pelo. Cada uno de nuestros pelos tiene una glándula sebácea encargada de lubricarlo, cuando se produce la caída del pelo, la glándula asignada a él sigue generando sebo, lo que provoca un aumento de la enzima 5-alfa-reductasa. Esta enzima convierte la testosterona en dihidrotestosterona DHT, responsable directa de una mayor caída del cabello. Al tener menos pelo, aumenta la cantidad de sebo y el círculo sin fin continúa.
Al examinar muestras de piel humana, los investigadores japoneses se encontraron con la presencia del gen Sox21 en la capa externa del pelo, lo que les ha llevado a pensar, a la vista de los resultados en los ratones modificados genéticamente, que este gen puede ser el responsable de muchos de los casos de alopecia que se presentan en el ser humano.
Este descubrimiento, que por ahora sólo ha tenido su comprobación en ratones, puede suponer un gran avance a la hora de crear nuevos fármacos y productos eficaces para frenar la caída del cabello y no sólo para ello, sino para poder detectar, antes de que la alopecia se presente, a aquellos individuos que pueden padecerla, a través de un análisis genético, lo que supondría ganar mucho tiempo en su tratamiento, ya que no deberían esperar a que se presentasen los primeros síntomas.
Para más información os remito a estos enlaces. Link 1. Link 2.
Por: Alicia G. García
Por: Alicia G. García
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