Ya te has matriculado más de una vez en un gimnasio y después de tres sesiones de sudor y lágrimas has desistido. La bicicleta estacionaria te pareció la mejor opción, la usarías mientras disfrutas de tu programa favorito, ahora sólo te sirve para que la colada se termine de secar.
Sabes que debes hacer algo, tu cuerpo a veces lo pide. Ni “Rocky Balboa” ni su “sin dolor no hay ganancia” te han convencido. Pues tienes razón, ejercitarse tiene que ser un gusto y una forma de vida. Porque de otra manera no cumple su función. Como tu objetivo no son los próximos Juegos Olímpicos puedes inventarte tu muy personal método de acondicionamiento físico casero.
Relájate, no hay prisa. Y como en la fábula de la liebre y la tortuga, ve a paso lento, pero constante. Que llegarás a la meta, pero debes disfrutarlo.
Bailar en casa por 10 minutos tres veces al día, puede ser un buen inicio. Salsa, merengue o lo que te guste. Subir escaleras a paso lento, olvídate del ascensor. Agrega un nivel cada semana.
Pasear a tu perro, si no tienes, imagínalo y camina 15 minutos todos los días por tu barrio, a un paso moderadamente rápido. Mientras lo haces puedes “arreglar el mundo” en tus pensamientos o escuchar tu música predilecta. Invita a un amigo.
Toma control de la sal y el azúcar de los alimentos. La elección de bebidas con mesura y prudencia. No te prives de ellas, sólo lleva un registro y disfrútalas cual un premio. Intenta beber agua, no te arrepentirás. Cuando comas una golosina, que sea en un día de fiesta, sin importar si es nacional o sólo porque hoy lograste llegar a tiempo al trabajo.
Sesiones de 5 minutos de estiramientos antes de sentarte a ver la tele. Si no eres de los que se quedan dormidos mirándola, 5 minutos de estiramientos después de apagarla.
Al despertar, estira como un gato, brazos, piernas, dedos. Incluso abre la boca, saca la lengua, empuja los ojos como si quisieras echarlos fuera. Después, moverse como un títere fuera de control al ritmo de la música es un perfecto “despertador”. Hazlo por 10 minutos antes de la ducha.
Un paso a la vez, poco a poco le encontrarás el gusto y tu cuerpo te empezará a hablar, sutilmente al principio, un poco más alto después. En semanas notarás cambios, no perderá...
Escrito por Reyna Arenas
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