Escrito por Carlos Gutiérrez hace alrededor de 1 mes
Sí que es verdad que nuestra resistencia será inferior si no nos ponemos las zapatillas desde hace unos años. Pero siempre existe algún tipo de actividad que podamos realizar, y que no nos lleve directos a la camilla de un hospital.
Los meses estivales son una excusa como cualquier otra para comenzar a hacer algo de deporte. O el hecho de querer estar morenos, o que aquel traje que tan bien nos sentaba hace unos años, pues… Busque un pretexto, y tendrá un punto de partida.
A la hora de hacer ejercicio, son importantes diversas consideraciones:
1. Ir preparados, con ropa cómoda, con zapatillas ligeras. No llevar ropa ajustada que dificulte los movimientos. La ropa, su tejido y consistencia, han de ser adecuados para la época en que vamos a realizar el entrenamiento.
2. Comenzar poco a poco. No se crea atleta de alto rendimiento antes de las olimpiadas. Las lesiones musculares, desgarros así como desvanecimientos vienen casi siempre por exceso de ejercicio en personas que no lo practican con regularidad.
3. Hacer algo que nos guste. Esto es fundamental. No deberíamos forzarnos a realizar algo que les guste a los demás, por estar “a su nivel” o para que nos acepten. Debemos comenzar con algo agradable. Algo que nos recuerde a la niñez, y que nos gustase entonces. Y algo cuya práctica no constituya un peligro innecesario. Si comenzamos así, suave, y con cosas agradables, el éxito estará más cerca.
4. Evitar las horas centrales del día, sobre todo en verano: intentar hacer ejercicio antes de las 11 de la mañana, mientras más temprano mejor; o después de las 5 de la tarde. El sol es menos potente y menos molesto en esas horas. Evitaremos quemaduras solares, insolación, deshidratación… En ese sentido, convendría aplicarnos una protección solar en función de la piel que tenemos: Por encima del factor de protección solar (FPS) 30 en pieles claras, y por encima del 15 en pieles más morenas.
5. En cuanto a la hidratación: Beber agua frecuentemente, o bebidas específicas para deportistas. Siempre que tengamos sed, y cuando no tengamos, también.
6. Comer comidas ligeras, no grasas. Los hidratos de carbono son ideales para la realización de ejercicio. Y para evitar las calambres, o para prevenirlos en cierta medida, plátano, fuente excelente de potasio.
7. Hacer ejercicio en grupo, con amigos o compañeros, estimula la realización del mismo. “Engañe” a quien pueda (o a quien se deje). Pero hágale partícipe de estas recomendaciones.
8. Y para comenzar, qué le parece si hoy, en lugar de aparcar el coche en la puerta de su casa, lo deja a una distancia prudencial. O, si tiene la buena costumbre de utilizar transportes públicos, ¿por qué no se baja un par de paradas antes de la suya y sigue caminando a casa?
Por: Dr. Francisco Marín. (Atención primaria)
Por: Dr. Francisco Marín . (Atención primaria)
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