El consumo excesivo de bebidas alcohólicas es un mal generalizado y admitido por una sociedad permisiva y con doble moral, que condena y criminaliza la utilización de otro tipo de drogas, sin ser del todo consciente, del daño que produce en el individuo y en su familia la ingesta habitual de las llamadas “bebidas espirituosas” y demás que contienen alcohol.
Si somos sinceros, casi nadie concibe un cumpleaños, una boda, o cualquier tipo de celebración o reunión sin que el alcohol se encuentre presente.
Una de las consecuencias de excederse con el alcohol, desde luego no la más grave, ni la peor para nuestra salud, es la tan nombrada resaca del día después. La sensación de malestar e incluso de dolor que nuestro cuerpo sufre, nos lleva a preocuparnos más por un estado temporal de malestar, que por el deterioro que causamos a nuestro organismo con una actitud tan poco responsable como es el consumo de alcohol sin control.
Sobre cómo evitar la resaca, circulan en la sociedad mil y un trucos. Antes de comentaros algunos, me gustaría hacer referencia a la principal causa de la resaca que no es otra que la deshidratación. El alcohol actúa como un potente diurético en nuestro cuerpo, lo que nos lleva a perder gran cantidad de líquido sin que nos demos cuenta, causándonos el malestar generalizado del día siguiente.
Por ello, el primer consejo sería alternar la ingesta de agua o zumos, con las copas de por la noche, para ayudar a nuestro organismo a no deshidratarse.
Jamás beber alcohol con el estómago vacío, los alimentos ingeridos serán los encargados de ralentizar la absorción del alcohol y preservarnos de sus efectos.
No compitamos con la bebida, si la tomamos lentamente, la cantidad de alcohol que llegará a nuestro cerebro será menor, ya que daremos tiempo a nuestro cuerpo a deshacerse de parte de él, más o menos quemamos unos 30 mililitros por hora.
Evitar en lo posible las bebidas con burbujas, ya que estas incorporan con mayor rapidez el alcohol a nuestro torrente sanguíneo.
Si cuando terminamos de beber pudiéramos ingerir alguna bebida isotónica de calidad, de esas que toman los deportistas, alta en electrolitos, nuestro cuerpo lo agradecerá. La deshidratación, causada por la micción excesiva, “arrastra” muchos electrolitos como sodio y potasio, con los malestares clásicos de la resaca: dolor de cabeza, muscular, calambres, etcétera.
A parte de esto que os he comentado, me imagino que cada uno de vosotros habrá oído e incluso probado otras rec...
Escrito por Alicia González García hace alrededor de 24 horas
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